Cañas: Nada de lo que diga ARENA sobre corrupción convence si no devuelven lo robado

Por Redacción UH

El analista político, Roberto Cañas, arremetió contra el presidente de la Asamblea Legislativa, Norman Quijano, y altos dirigentes de ARENA, por repetir que ese partido ha sido enfático en rechazar la corrupción, pero que hasta la fecha no quieren devolver todo el dinero que se robaron en sus cuatro gobiernos.

Según Cañas, en términos de combate a la corrupción, “nada existe si al final no se recuperan los bienes que se han extraído del Estado para uso particular”, aún y cuando haya sido condenados y vayan a la cárcel, agregó.

El analista aclaró que todo se cae si no se recuperan los 301 millones en el caso del expresidente arenero, Elías Antonio Saca, los 350 millones de la administración de Mauricio Funes y los más de diez millones del exmandatario, también de ARENA, Francisco Flores.

“Digamos que es bueno que investiguen, que capturen, que los lleven donde un juez que los condene, pero nada, absolutamente nada va a estar completo si no se recupera el dinero, porque con una frescura muy grande dicen ‘no, el dinero a saber’, incluso hay unos que se atreven a decir que esos son bienes irrecuperables, pues, entonces de qué estamos hablando”, enfatizó.

Cañas aclaró que “él (Quijano) puede decir lo que quiera, de que ha sido enfático, blablablá, pero lo concreto es: ¿dónde está el dinero pues? En otras palabras, para no decirlo devuelvan lo robado, que digan ¿dónde está el dinero?”, insistió.

De acuerdo a Cañas, no basta con que Quijano, la dirección del COENA y otros altos dirigentes de ese partido digan que expulsaron a Saca y que denuncian la corrupción, sino que deben aclarar ¿dónde está el dinero? “Si eso lo resuelven, entonces la recuperación de la credibilidad puede darse, si no es puro palabrerío hueco, de que ni ellos mismos se lo creen, o tal vez de tanto repetirlo se lo creen”, aseguró.

El analista destacó que en la medida que la información fluya en las redes sociales, en tiempo real, es muy difícil que la gente acepte solo declaraciones. “De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno”, concluyó.

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