La residencia de Shakira en San Salvador ha generado un impacto económico sin precedentes para El Salvador, impulsando especialmente el sector turístico y hotelero. El Gobierno proyecta ingresos cercanos a $55 millones de dólares durante los cinco conciertos de la artista colombiana.
La ocupación hotelera en la capital y sus alrededores alcanzó el 100%, incluyendo hoteles de lujo, hostales y alojamientos de plataformas digitales. Esto refleja una alta demanda tanto de visitantes nacionales como internacionales.
Zonas comerciales y turísticas como la Zona Rosa, Santa Elena y Antiguo Cuscatlán han visto un incremento notable en el flujo de personas, beneficiando a restaurantes, tiendas y servicios de transporte. El sector gastronómico reporta un aumento del 40 % en su afluencia habitual.
Analistas económicos destacan que este fenómeno posiciona a El Salvador como un destino confiable para grandes eventos internacionales, generando empleo temporal y una inyección de divisas significativa que fortalece la economía local en el primer trimestre de 2026.






