Un suntuoso edificio para diputados le gana a 50 escuelas para niños

Por Redacción UH

Estimado don Norman Quijano, que quede claro algo. Sí entendemos que, debido a los daños por los terremotos, hay que construir un nuevo edificio legislativo. No concebimos que se pierda la vida de un salvadoreño en una tragedia natural. Lo que no entendemos, por más que nos digan, por más que nos quieran imponer, por más que lo justifiquen con tecnicismos, es que haya que construir un edificio lleno de lujos para los diputados y para sus asesores habiendo tanta necesidad, habiendo tanto niño que no pueda ir a una escuela decente, que no conozca ni siquiera una biblioteca.

Este 3 de febrero, los salvadoreños abrimos los ojos a una nueva realidad. Ya no es fácil que nos venden la idea de un edificio que va costar más de 30 millones de dólares y donde no se va producir absolutamente nada. Será un santuario de lujo para los 84 diputados, su inmenso ejército de asesores y, para más de 2 mil empleados legislativos, donde abundan parientes, amigos, amantes y favores de los legisladores. En fin, será derrochar 30 millones (más los intereses) de nuestros impuestos que salen de nuestros golpeados bolsillos y con la certidumbre que un par de ellos se van a quedar en los bolsillos de antes. Esos tiempos se acabaron.

Lo que nos ha demostrado la necedad de construir este lujoso edificio, es que ARENA y el FMLN no aprenden la lección de lo que pasó en la elección anterior, y parecen dispuestos a cavar lo más que puedan su propia tumba. Entre más profunda, parece que mejor. Y no nos diga que no está de la mano con el FMLN, porque está trabajando muy bien con el hermano del ex presidente Mauricio Funes, quien huye de la justicia por corrupción.

Y es que este mes después de las elecciones, el panorama se ha aclarado aún más para los salvadoreños. Los mismos de siempre, los de las cúpulas, los corruptos, quieren seguir viendo a El Salvador como su finca y a nuestros impuestos como su caja chica. Mientras el presidente electo, Nayib Bukele, se ha esforzado antes de asumir en atraer inversión y cooperación internacional, los otros en lo único que piensan es que cómo gastar los pocos recursos del país, despilfarrarlos sino es que robarlos.

Estimado don Norman Quijano, lo invito a que salga a la calle y le pregunte a sus votantes y a los salvadoreños en general, qué quieren.Posiblemente, le sorprenda escuchar que en vez de un edificio legislativo con helipuerto, preferimos un hospital Bloom con helipuerto para cualquier emergencia de un niño; que en vez que una oficina de lujo para usted, con cocina, bar y dormitorio, preferimos una biblioteca para niños de escasos recursos. Usted ya perdió una vez, contra el peor candidato de la historia por cierto, le aconsejamos que no labre su camino hacia una nueva derrota, posiblemente la definitiva.

Nosotros, los salvadoreños, no queremos un edificio suntuoso, queremos escuelas para nuestros hijos, bibliotecas, espacios culturales. En fin, se lo resumo, queremos apostar por el futuro, ya nos cansamos de los mismos de siempre.

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